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| Un Instituto
para la difusión de la cultura musical |
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| Considerando
la necesidad e importancia de fomentar cualquier expresión
auténtica del espíritu del hombre, y viendo una manera
concreta de encarar la actual y multifacética tarea de la evangelización de la cultura,
el Instituto
Del Verbo Encarnado, dando lugar a comunes inquietudes de sus miembros
y numerosos laicos allegados a él, ha creado en el año 1994
el Instituto Domenico Zipoli con el fin de promover y
difundir todo aquello concerniente a la cultura musical.
Desde su fundación se ha puesto esta
institución bajo la protección de Santa Cecilia, patrona de la música,
pidiéndole a ella su intercesión ante Dios Todopoderoso y así poder
cumplir con el fin y los objetivos propuestos en bien de los hombres y
para gloria de la Santísima Trinidad. |
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| El
Instituto lleva el nombre de Domenico Zipoli porque se ha
visto en la figura del célebre músico jesuita italiano un
modelo concreto de inculturación, término que "expresa de maravilla uno de los elementos del gran
misterio de la Encarnación" (Juan Pablo II, Discurso ante la
Pontificia Comisión Bíblica, Roma, 26.IV.79).
En efecto, Domenico Zipoli, abandona
su Italia natal para venir como misionero a América cuando la Argentina
era todavía una colonia española y se transforma con su vida y obra en
el nexo que unió en un admirable intercambio a dos pueblos en la fe y en
el arte.
"Sabía cuanto gustaban de Orfeo los
guaraníes que, en sus treinta Reducciones, tenían entonces los jesuitas
en lo que es hoy la provincia de Misiones y regiones adyacentes, y fue su
ideal ser jesuita y misionero, y así pasar su vida entre aquellos
indígenas. Había comprendido y había sentido, como pocos habían
sentido, lo que hay de bello en las armonías musicales, pero había
comprendido aquella otra belleza, que es también música y armonía,
aunque más íntima, y que se halla muy principalmente en la vida heroica,
ya que como expresó Luis de León en su celebérrima "Oda a
Salinas", está en manos del hombre embellecer todo lo que ama y
divinizar todo lo que hace" (G.Furlong,S.I.).
Zipoli nos trajo, como un bien, lo
mejor de la música de su época para hacerla florecer entre los nuevos
pueblos americanos que la recibieron y amaron como suya, pues todo bien
que brota del espíritu humano es reflejo del supremo Bien y se convierte
en patrimonio de todos los hombres. |
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| Nuestro
emblema: un ángel músico |
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| El
ángel es una criatura puramente espiritual creada por Dios al principio
de los tiempos, dotada de gran inteligencia y de poder superior a los
hombres. Ángel, palabra de origen griego,
significa mensajero, y es nombre de oficio y no personal. "El
nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su
naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te
diré que es un ángel" (San Agustín). Con todo su ser, los
ángeles son servidores y mensajeros de Dios.
Aparecen desde los comienzos de la
creación y su ministerio perdurará hasta la consumación de los tiempos.
Cierran el paraíso terrenal (Gn 3,24), protegen a Lot (Gn 19) y detienen
la mano del obediente Abraham (Gn 22,11). Conducen al pueblo de Dios (Ex
23,20-23) y asisten a los profetas (I Re 19,5). Un ángel anuncia a María
la encarnación del Verbo de Dios (Lc 1,26-38) y da a los pastores la
Buena Nueva del nacimiento del Salvador (Lc 2,10-11). Sirven a Jesús en
el desierto (Mt 4,11) y en Getsemaní, será un ángel quien confortará
al Señor en su agonía (Lc 22,43). Darán testimonio a las santas mujeres
de la Resurrección de Cristo (Lc 24,4-6)) y anunciarán la hora del
Juicio universal (Ap 14,6-7).
Además, "cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y
pastor para conducirlo a la vida" (San Basilio), pues Dios, ha
establecido un ángel custodio para cada hombre, siendo "enviados
para servicio en favor de los que han de heredar la salvación"
(Hebr 1,14).
Más, los ángeles, son el paradigma
de la alabanza al Altísimo. Desde el trisagio seráfico (Is 6,3) y los
que honran a Dios en su trono según la invitación exultante: "¡Alabad
a Yahvéh desde los cielos, alabadle en las alturas; alabadle, ángeles
suyos todos, todos sus ejércitos, alabadle!" (Ps 148,1-2),
hasta aquellos que cumplen la orden del Padre cuando introduce "a su Primogénito en el
mundo, - y - dice: 'adórenle todos los ángeles de Dios'" (Hebr
1,6) y que acompañarán al Señor al final de los tiempos (Mt 25,31).
Pero la exteriorización de la
perfecta alabanza de ángeles y también de hombres se emparienta con el
arte, un arte que es poesía y canto, un arte que es música: "Dad gracias al Señor con la cítara, tocad
en su honor el arpa de diez cuerdas; cantadle un cántico nuevo,
acompañando vuestra música con aclamaciones" (Ps 32,2-3).
Así como el gran Artífice hizo de la nada su
obra maestra, la alabanza de Dios, de sus maravillas, debe necesariamente
vincularse con el arte, para que un lenguaje común sea el nexo que
misteriosamente vincule lo humano y lo divino. Con arte indescriptible
dejó el Creador escapar de sus manos la belleza más exquisita con que
adornó a cada criatura y ese mismo arte, que admira a hombres y ángeles,
se vuelve hacia su Señor transformado en alabanza.
Esa alabanza encuentra entonces en
la música su expresión más acabada. La voz de los ángeles glorifican a
Dios en Belén porque el Autor de la belleza ha nacido (Lc 2,13-14) y el
hombre, maravillado de la misericordia del Todopoderoso, proclama haciendo
suyas las palabras del salmista: "Voy a cantar la bondad y la justicia, para ti es mi
música, Señor" (Ps 100,1).
Y como la música, es una imitación
de la naturaleza que ha salido de las manos de Dios, "su perfección consiste en representar la más
hermosa naturaleza posible" (Chateaubriand, El genio del
cristianismo), de este modo, la música más bella es la que deja
traslucir más perfectamente la obra de Dios.
Nuestro emblema es un ángel músico
tomado del friso tallado en piedra que corona las paredes de los cruceros
de la iglesia de la Reducción jesuítica de Trinidad, templo construido
por Giovanni Battista Primoli en 1744.
Un ángel músico, pues "los ángeles nos han legado el canto,
porque el origen de los conciertos está en el cielo" (Chateaubriand,
Ibid.).
Un ángel músico, porque así como
este ser expresa la perfección y belleza de la creación en la mayor
cercanía con el Creador, aspiramos a recrear la más hermosa música que
refleja la Belleza increada y transmitirla a los hombres, para que
amándola, amen también a Aquel que le dio su origen, su ser, su bondad y
su finalidad. Para que todos aclamen desde la intimidad del alma: "Alabad al Señor, que la música es
buena" (Ps 146,1). |
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| La
Redención obrada por Cristo, cuyos beneficios se prolongan y
difunden a través de la Santa Iglesia, comprende no sólo el
rescate del hombre sino también de todo lo que es del hombre.
De este modo "las bellas
artes, - fruto del espíritu humano - identificadas, por así decirlo, con
los pasos de la religión cristiana, la reconocieron por su madre no bien
apareció en el mundo; ellas le prestaron sus encantos terrenales, y ella
le comunicó su divinidad" (Chateaubriand, Ibid.).
Con esta institución, pues, se
encara como apostolado el campo de la cultura musical porque "ninguna actividad humana es extraña al
Evangelio" (Juan Pablo II, Homilía de la misa celebrada en la
plaza de la Independencia, Acra, Ghana, 10.V.80).
Así el fin último del Instituto
Domenico Zipoli
es poner en práctica los beneficios de la Encarnación-Redención
participando de la evangelización de la cultura en un particular
ámbito de la creación del espíritu humano: la música. |
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| Los
objetivos del Instituto Domenico Zipoli se centran en: |
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Educar
la conciencia respecto a la buena música, la música de siempre, que
eleva el espíritu del hombre. |
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Crear
una capacidad de discernimiento crítico. |
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Fomentar
el hábito por las manifestaciones musicales. |
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Promover
los intérpretes jóvenes, principiantes o con menos posibilidades, sobre
todo aquellos de nuestro medio local. |
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Implementar
una acción pedagógica invitando a profesores, docentes y músicos
experimentados. |
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Apoyar
el estudio y ejecución de la música religiosa, sobre todo litúrgica. |
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| Estos
objetivos se cumplirán sobre todo a través de las siguientes
actividades: |
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Apoyo
pedagógico para docentes y profesores. |
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Eventos
especialmente orientados a jóvenes y niños. |
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Conciertos
abarcando los diversos géneros y estilos. |
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Cursos
orientados a facilitar la interpretación de la música religiosa como
parte integrante de la Liturgia. |
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Conferencias,
charlas y debates. |
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Creación
de una biblioteca y "videoteca" especializada. |
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Publicación
de material informativo y pedagógico. |
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Vinculación
con intérpretes o instituciones similares para elevar y actualizar el
nivel de la cultura musical tanto en el campo pedagógico como artístico. |
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Consideramos
que la caridad es la que permitirá que nuestro accionar tenga más
presente la continua asistencia y dependencia de la divina Providencia y
también nos llevará a lograr con mayor efectividad y libertad los fines
buscados.
Por esto, para cumplir con los
objetivos propuestos, y en vistas a quienes primariamente están
dirigidos, es decir a la juventud, el Instituto Domenico Zipoli
contempla, en principio, la realización de sus actividades en forma
gratuita.
Los medios con que se cuentan para la
realización de cualquiera de los eventos programados, tanto artísticos
como pedagógicos, son fruto de donaciones en dinero, especies o servicios
de aquellos que colaboran desinteresadamente en este apostolado cultural,
que, con la ayuda de Dios, solo busca ser una manera para enriquecer el
espíritu del hombre y elevar su cultura. |
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